
El Dr. Antonio Moscardó abordó en una conferencia del Programa Educacional un aspecto de especial interés, bajo el sugerente título: «Las plaquetas como biomarcador diagnóstico: por qué todos lo solicitan y casi nadie sabe interpretarlo».
La aparición de nuevos tratamientos antiplaquetarios puede suponer un reto para su correcta utilización
“El papel clave que juegan las plaquetas en la hemostasia y la trombosis ha impulsado durante años el estudio de alteraciones tanto cuantitativas como cualitativas de las mismas”. Así lo destacará el Dr. Antonio Moscardó Martínez, del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia, en su ponencia correspondiente al Programa Educacional ‘Las plaquetas como biomarcador diagnóstico: por qué todos lo solicitan y casi nadie sabe interpretarlo’.
La determinación del número de plaquetas es relativamente sencilla, mientras que el estudio de la función plaquetaria resulta mucho más complejo, y normalmente va a incluir la realización de distintas pruebas que permitan analizar distintos aspectos de la reactividad plaquetaria.
Entre estas pruebas, la de referencia (más de 50 años después de su desarrollo) continúa siendo sin duda la agregometría óptica. Sus resultados tienen una clara repercusión clínica, aunque presenta problemas principalmente de estandarización e interpretación de los resultados. Además, esta técnica no permite estudiar otras respuestas de las plaquetas como pueden ser los procesos adhesivos, la liberación de gránulos, la síntesis de compuestos o la participación de las plaquetas en la coagulación, entre otras.
El desarrollo de otras técnicas que emplean la microfluídica como el Total Thrombus formation Analysis System, la citometría de flujo o la secuenciación masiva, superan algunas limitaciones y déficits, aunque también elevan la complejidad de la interpretación de los resultados de función plaquetaria.
Salto cualitativo en los estudios
El salto cualitativo en los estudios de función plaquetaria viene de la mano de las recientes pruebas sobre la participación de las plaquetas en cada vez más aspectos de la fisiopatología, “que está desbordando con mucho su papel clásico en la hemostasia y la trombosis”, admite el Dr. Moscardó. Estos incluyen algunos procesos más conocidos, como la participación de las plaquetas en la respuesta inmune (virus, bacterias o parásitos como la malaria) en la inmunotrombosis, o su implicación en la inflamación a través de la liberación de sustancias pro- y antiinflamatorias a la vez que en la regulación de la función plaquetaria por mediadores inflamatorios (tromboinflamación).
Pero los aspectos de la fisiopatología en los que las plaquetas pueden tener un papel importante van mucho más allá, e incluyen desde la respuesta alérgica, su relación con la microbiota, el cáncer y la metástasis, su sorprendente relación con procesos neurológicos o su capacidad de modular el efecto de fármacos empleados para el tratamiento de distintas patologías (desde la hemofilia al empleo de anticuerpos biespecíficos con efecto antitumoral).
Más aún, como subraya el conferenciante, “se ha sugerido que las plaquetas pueden servir como marcadores de diversas patologías como el cáncer, las enfermedades hematológicas o las patologías neurodegenerativas; incluso, se está investigando su empleo como transportadores de fármacos para permitir su liberación altamente localizada, y también hay estudios sobre las propiedades regenerativas de las plaquetas o sus liberados”.
El estudio de estos distintos papeles ejercidos por las plaquetas conlleva muchas preguntas sobre cuál va a ser la respuesta plaquetaria más adecuada de medir en cada caso. Por ejemplo, la medida del nivel de activación de las plaquetas circulantes mediante la determinación por citometría de flujo de la exposición de P-selectina ha demostrado su relación con la aparición de procesos trombóticos, pero parece poco útil para el estudio del papel de las plaquetas en la respuesta a un alérgeno, o la capacidad de las plaquetas de liberar un fármaco al unirse a una célula tumoral, o su empleo como marcadores de enfermedades neurodegenerativas.
Técnicas para el control de las terapias antiplaquetarias
Capítulo aparte merecen las técnicas empleadas para el control de las terapias antiplaquetarias. Si bien su utilidad para un mejor ajuste de las dosis sigue en cuestión, “debemos tener en cuenta que hasta ahora la disponibilidad de fármacos antiplaquetarios se limitaba principalmente a la aspirina y los bloqueantes del receptor del ADP P2Y12 (clopidogrel, ticagrelor, etc)”, apunta el Dr. Moscardó.
Sin embargo, es inminente la llegada a la práctica clínica de nuevos fármacos que actúan sobre otras diferentes vías, como los inhibidores de los receptores PAR, receptores de colágeno, nuevos antagonistas de IIbIIIa y nuevos inhibidores de receptores de ADP (P2Y12 pero también P2Y1), inhibidores de Ib/IX/V, de PI3K o de PDI. “Encontrar el equilibrio con estos nuevos tratamientos entre reducir el riesgo trombótico sin incrementar el hemorrágico puede ser un importante reto en los próximos años”, asegura el Dr. Moscardó.
En conclusión, según este especialista, “la dificultad en la utilización de las plaquetas como biomarcador diagnóstico aparece estrechamente relacionada con las múltiples respuestas plaquetarias que podemos ser capaces de determinar, y que van a ser específicas de cada uno de los procesos en los que las plaquetas pueden estar implicadas”.

