La Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH) os comunica la triste noticia del fallecimiento del Dr. Ignacio Alberca Silva. El Dr. Alberca ha sido un miembro muy notable de la SETH desde sus inicios. La relevancia y personalidad del Dr. Alberca ha sido un motivo de orgullo para nuestra Sociedad. Conocido por todos, ha sido un auténtico referente en el mundo de la Hemostasia.
Acompañamos un obituario redactado por el Dr. Vicente Vicente, compañero y amigo durante muchos años, que con sus sentidas palabras hace una certera semblanza personal y profesional. Queremos expresar nuestra condolencia a su familia y allegados por tan notable pérdida. Descanse en paz.

Necrológica: Dr. Ignacio Alberca Silva (1947-2024)
Un hombre apasionado y generoso
El pasado día 29 de enero fallecía en Salamanca nuestro compañero Ignacio Alberca Silva, que durante treinta y nueve años desempeñó su actividad profesional en el Servicio de Hematología del Hospital Clínico Universitario de Salamanca.
Ignacio Alberca, nació en Zamora y realizó sus estudios de licenciatura en Medicina en la Universidad de Navarra. Después de un breve periodo en Castellón se unió al grupo de jóvenes profesionales que acompañaron desde Pamplona al profesor Antonio López Borrasca para ayudar a sustentar, junto a otros compañeros que ya trabajaban allí, los cimientos del Servicio de Hematología del Hospital Clínico de Salamanca.
Hacer referencia exclusivamente al impacto profesional que ha tenido el trabajo de Ignacio Alberca sería dar una visión demasiado fría y lejana de lo que realmente sentimos los afortunados que tuvimos la oportunidad de convivir con él, ya sea en actividades profesionales como en diferentes circunstancias de la vida. Estoy seguro de que todos los que le conocimos coincidiríamos en definirlo como un hombre que vivió apasionadamente las diferentes facetas de su vida: la familiar, la profesional, con sus amigos y el compromiso social. Esa pasión vital estaba acompañada de forma inseparable por una enorme generosidad.
Su actividad profesional estuvo especialmente centrada en la sección de hemostasia y trombosis del Servicio de Hematología. Fue pieza clave en la automatización del laboratorio, en estructurar y organizar la terapia anticoagulante en la provincia de Salamanca, crear e impulsar la Unidad de Hemofilia, así como fue un auténtico revulsivo en la incorporación de nueva metodología de laboratorio, etc. Todo ello lo llevó adelante aderezado por una ilusión desbordante y sin escamotear horas y esfuerzos. Su actividad profesional iba acompañada de un exuberante don de gentes, alegría, simpatía y un optimismo contagioso que les hizo mucho bien a los pacientes. Para los compañeros del hospital de diferentes especialidades médico-quirúrgicas, Ignacio era sin duda la persona de confianza y de referencia por la que preguntaban para solventar de forma rápida y práctica un problema clínico.
Desarrolló una intensa y fructífera actividad investigadora que se inició en 1.981 con su tesis doctoral “Consideraciones sobre la Biología Molecular del Factor VIII y Enfermedad de von Willebrand”, y que se mantuvo sobre diferentes aspectos de la hemofilia, otras coagulopatías congénitas, plaquetas y estados de trombofilia. Llamaba la atención su generosidad también por la facilidad con que daba un paso atrás para que relucieran más sus compañeros en la presentación de resultados.
El entusiasmo, apasionamiento y generosidad de Ignacio Alberca, como improntas insustituibles de su personalidad, impregnaron sus otras facetas vitales. Fue padre de diez hijos y abuelo de veinte nietos. Hay que escuchar a cualquiera de ellos para conocer reamente el impacto que ocasionó en todos. Fue un adelantado de la conciliación laboral, pues la atención y cuidado de su familia era un rasgo definitivo de su bonhomía. Bien es verdad, que tuvo la ayuda y ejemplo irremplazable de su mujer, Rosario Zaballos, que sin duda ha sido durante más de 50 años su horma perfecta.
Ignacio tenía unas profundas convicciones religiosas, siendo un cristiano coherente, comprometido y responsable, con una fe inquebrantable. Todo ello llevado a la práctica implicándose en numerosas labores sociales. Participó muy activamente junto a un grupo de padres en la puesta en marcha del colegio Montessori, buscando una mejor educación para sus hijos. En el Banco de Alimentos también dejó una profunda huella. Y últimamente dedicó el mayor de los entusiasmos (y bastante tiempo) a la iglesia románica de San Cristóbal, donde a sus 76 años disfrutaba como guía señalando cada uno de los detalles de la iglesia y exponiendo sus propias teorías sobre el origen del relieve del Entierro de Cristo.
En definitiva, se nos ha ido una persona de las que dejan huella, persona que ha sido un claro ejemplo de muchas virtudes entremezcladas, que se han reflejado en su familia, trabajo, amigos y sociedad. Descanse en paz.
Vicente Vicente García
Expresidente de la SETH

