Los expertos advierten de los riesgos de los viajes y del deporte en invierno
- Los habituales viajes en esta época y la práctica de deportes de invierno añaden un riesgo mayor a la correcta circulación de la sangre
- Desde la SETH recomiendan una serie de medidas para disfrutar de los deportes de invierno como la hidratación, el uso de ropa holgada o de botas adecuadas para favorecer la circulación
Madrid, 4 de diciembre de 2023 – Las gélidas temperaturas invernales desencadenan respuestas fisiológicas que pueden tener consecuencias significativas para la salud cardiovascular. La secreción de catecolamina, hormona responsable del aumento de la frecuencia cardíaca, se activa durante los meses fríos, lo que puede llevar al incremento de la presión arterial y del colesterol, hecho que puede favorecer la formación de trombos, y desencadenar en angina de pecho o infarto. Tal y como apunta el Dr, Joan Carles Reverter, presidente de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH), “El cuerpo humano, en respuesta a las bajas temperaturas, despliega mecanismos de defensa que, paradójicamente, pueden desencadenar un colapso circulatorio. Esta vasoconstricción puede tener consecuencias graves, ya que disminuye el aporte sanguíneo periférico, llevando a una situación donde los órganos internos experimentan un aumento de la presión arterial.”
En esta época de prácticas de deportes de invierno como el esquí, el snowboard o el patinaje sobre hielo, es importante tomar medidas de seguridad que garanticen nuestra salud y prevención ante posibles daños.
Desde la SETH, aconsejan prevenir y sobre todo tomar medidas de seguridad como la hidratación, es muy importante que las personas ingieran gran cantidad de agua, eviten las fuentes de calor directas en las piernas, así como el uso de ropa de forma holgada para favorecer la circulación y mover las extremidades con regularidad. Para los amantes del esquí, la elección de unas botas bien fijadas pueden evitar en muchos casos una fractura, y si además la fijación es óptima, evitaremos que dificulte el flujo sanguíneo. En este sentido, es importante aflojar las ataduras cuando estemos en los remontes o parados sin esquiar, así como la elección de ropa especializada para evitar las temperaturas extremas.
Además, en todos los deportes es necesario hacer descansos, puesto que no es conveniente realizar mucho ejercicio continuado, ya que podría provocarnos alguna lesión. “Si la persona que practica el deporte es joven puede hacer hasta cuatro horas seguidas con descansos periódicos asegurando buena hidratación. Sin embargo, en personas de más edad se aconsejan descansos de 15 minutos cada dos horas, evitando llegar a situaciones de ejercicio intenso o extenuante.
Según recalca el Dr. Reverter, “mantenerse hidratado garantiza una sesión de esquí más agradable, además nos ayuda a prevenir las agujetas. Se recomiendan bebidas isotónicas, las ideales serían las que llevan unas concentraciones de hidratos de carbono y sodio determinados para mantener una osmolaridad concreta, parecida a la sanguínea”, aclara el presidente de la Sociedad. Si no se realiza una buena hidratación puede suponer la pérdida del efecto termorregulador del organismo, lo que provocaría unestado de hipotermia.
Hipotermia
La revista científica The Lancet llevó a cabo un exhaustivo análisis cuyos resultados concluyeron que el frío tiene la capacidad de provocar la pérdida de vidas hasta 20 veces más que las condiciones cálidas.
Cuando la temperatura corporal desciende por debajo de aproximadamente 35 °C, se produce la hipotermia. Este fenómeno ocurre cuando el cuerpo no puede generar la energía necesaria para mantener su temperatura interna lo suficientemente alta, lo que puede tener consecuencias mortales. Los síntomas característicos de la hipotermia incluyen falta de coordinación, confusión mental, respuestas lentas, temblores y somnolencia.
Las personas de edad avanzada y los niños enfrentan riesgos particulares ante esta condición. Los niños, debido a su capacidad limitada para comunicarse efectivamente, pueden tener dificultades para expresar su malestar. Por otro lado, las personas mayores, con movilidad reducida, pueden ser más propensas a la exposición prolongada al frío. Además, los ancianos tienden a tener menos grasa subcutánea y una menor sensibilidad para percibir cambios de temperatura, lo que aumenta el riesgo de sufrir hipotermia sin darse cuenta del peligro.
Coágulos y viajes
Aunque la mayoría de la información disponible sobre los coágulos de sangre y los viajes prolongados se ha centrado en los vuelos, es importante destacar que todas las personas que viajan durante más de cuatro horas, ya sea en avión, automóvil, autobús o tren, pueden enfrentar el riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos.
“Durante un viaje, los coágulos de sangre pueden formarse en las venas profundas de las piernas. Este fenómeno se atribuye a periodos prolongados de inmovilidad en espacios reducidos; a mayor tiempo sin movimiento, mayor es el riesgo de coagulación sanguínea. Aunque en muchos casos los coágulos se disuelven por sí mismos, existe la posibilidad de complicaciones graves si una parte del coágulo se desprende, viaja hacia los pulmones y causa un bloqueo, conocido como embolia pulmonar”, destaca el Dr, Reverter.

